Lo que le gusta a la gente llevarse de los hoteles

Seguro que en más de una ocasión te has llevado algo de un hotel, seguro que sin querer has metido en la maleta algo que no es tuyo. No sé porque a la gente nos luce llevarnos algo como un albornoz, las toallas, los jabones, incluso los más descarados arramblan con lo que lleva el personal de limpieza en los carros, así es como mucha gente se lleva en la maleta lo que no es suyo sin pagar y mucho menos pidiendo permiso. Pero claro nos olvidamos de que cuando llegamos al hotel a pesar de no saber comportarnos exigimos al personal de recepción que la habitación esté limpia, que haya suficientes almohadas porque con la que hay en la cama no tenemos bastante, que los colchones estén en perfecto estado y que las toallas estén limpias y sean nuevas, y ¿todavía nos quejamos si las toallas para hoteles precios no son muy altos? La verdad es que viendo lo que les dura sería de tontos echar un dineral en toallas que al final se van acabar llevando.

Es una dura batalla la que deben lidiar los hoteleros durante todo el año, gente sin modales, irrespetuosa que por estar en un hotel y pagar una habitación piensan que están en su casa, gente que piensa que pueden hacer lo que les dé la gana y que no cumplen con las normas de civismo, normas que se saltan a la ligera y que encima en todo momento quieren llevar razón. La verdad es que con este tipo de gente los hoteles llevan bastante, pero vamos que siempre están curados de espanto y saben de qué manera tratarlos, saben cómo deben hacer para que la estancia entre ambos sea lo más cordial posible. Ahora que ya con este tiempo los hoteles empiezan a estar hasta la bandera es cuando saben que deben estar más atentos, ya que están expuestos a todo este tipo de gente, los que se irán arrasando y sin pagar el mini bar, los que llenaran platos de comida en el bufete y no se los comerán, los que dejan la habitación echa una autentica leonera, los que no cuidan de apagar las luces o desperdiciar el aire acondicionado, una gran lista de personas que no saben utilizar las instalaciones de un hotel y que a pesar de ello se les trata mejor de lo que se merecen.